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"El profesado es la última etapa de la formación inicial,
donde el fraile desarrolla y profundiza de una manera progresiva las tareas
de los años anteriores. En este periodo, el fraile tenga presente
que el estudio de la filosofía, la teología, u otros estudios
(estudios técnicos, arte, ciencia...) lo ayudan a dar una respuesta
libre y consciente a la llamada de Dios a través de un compromiso
definitivo (profesión solemne)."
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Objetivos.
Objetivos
del profesado son los de ayudar al fraile profeso temporal a:
- Evaluar la propia capacidad efectiva de vivir los valores y los votos
de la vida consagrada como siervo de María y profundizarlos (reflexión,
estudio, etc.) en un ambiente de serenidad, de diálogo y de confrontación;
- Crecer en la vida fraterna según las exigencias de los votos
y descubrir al Cristo viviente y "presente en medio de los suyos",
compartiendo con los demás un proyecto de vida (vida fraterna,
camino espiritual, misión, etc.);
- Continuar el propio crecimiento humano y espiritual adoptando un estilo
evangélico de vida personal y comunitaria propuesto por la Regla
de san Agustín y por las Constituciones;
-
Prepararse para la profesión solemne, fortaleciendo la voluntad
de consagrarse totalmente a Dios, con la mirada fija en santa María,
y comprometiéndose en un profundo conocimiento del ser humano,
del mundo y de Dios, para dedicarse con responsabilidad e idoneidad al
servicio al cual será llamado.
Duración
Está establecido por las normas vigentes. En general, el profesado
dura de tres a seis años.
Programa general
El programa de formación de cada etapa se articula en torno a seis
ideas fuerza que tienen que ser tomados en cuenta y armónicamente
integrados en el ideal de vida.
Madurez humana: El candidato tenga la disposición
y la capacidad de cuidar su propio bienestar humano.
Seguimiento del Señor: El candidato tenga la disposición
y la capacidad de asumir la necesaria disciplina del seguimiento de Cristo.
Vida común: El candidato tenga la disposición
y la capacidad de vivir en comunidad, contribuyendo al crecimiento de
la misma: disponibilidad, fidelidad a las responsabilidades recibidas,
sensibilidad hacia los demás, apertura a la corrección y
a la discusión, espíritu de aceptación y adaptación.
Identidad del Siervo de María: El candidato tenga
la disposición y la capacidad de comprometerse en su identidad
de religioso Siervo de María.
Servicio apostólico, trabajo, dimensión misionera: El candidato
sepa apropiarse del modo de ser "apóstol”, es decir
de ser un enviado formado y enviado por Cristo, y tenga la disposición
y la capacidad de realizar su trabajo de una manera idónea y satisfactoria.
Justicia y paz: El candidato tenga la capacidad y la
disponibilidad de dedicarse a la causa de la justicia y de la paz en el
mundo y a la causa ecuménica e interreligiosa.
Programa específico
El fraile recoja los frutos de las etapas anteriores y viva con valentía
su vocación de Siervo de María en la cual se ha comprometido:
el crecimiento humano y espiritual, los votos, la vida fraterna, el amor
a la Orden, el trabajo, la devoción mariana, el apostolado.
a) Consciente de la necesidad de la cultura para la propia
vida y para el propio servicio (cf. Const. 157), el fraile se comprometa
en los estudios según las capacidades personales y adecuados programas
institucionales (cf. Const. 159-161).
b) Para su maduración, el fraile tenga un compromiso
apostólico y participe progresivamente en experiencias eclesiales
y sociales, en el espíritu de los Siervos, según sus aptitudes
y sus aspiraciones (cf. Const. 159).
c) Con los permisos necesarios, el fraile transcurra
eventualmente "parte de los periodos extraescolares o en las comunidades
de la Provincia/Vicariato, para un mayor conocimiento de la realidad de
las mismas, o en Monte Senario u otros lugares significativos de la Orden".
d) Al inicio de cada año se haga una programación
de las diferentes actividades de la comunidad, en la cual los frailes
sepan ofrecer un aporte siempre mayor.
El fraile que, al terminar el periodo de formación, quiere compartir
nuestra vida hasta la muerte, emite la profesión solemne. Edad
mínima: 23 años
LA
PROFESIÓN SOLEMNE
"La profesión solemne es un acto público
que consagra al fraile para toda la vida al servicio de Dios y
de su pueblo en el perfecto seguimiento de Cristo y en la total
dedicación a nuestra Señora, y lo lleva, por medio
de la observancia de los consejos evangélicos, a la plenitud
de la caridad.
Con la profesión solemne el fraile es acogido definitivamente
en la Orden de los Siervos de María, de la cual asume enteramente
la vida y las responsabilidades"
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