| Pastoral
Vocacional 1. Una propuesta de Vida. 2. Comunidades de Acogida o Postulantado. |
![]() Equipo Vocacional Andino (Santiago) |
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El lema de la Orden de los Siervos - “Al servicio de Dios y del hombre como María” - resume el proyecto de los Siete Fundadores y la misión de los Siervos de María. Nuestros Primeros Padres eran siete amigos florentinos, animados por un especial amor a la Virgen y unidos entre ellos por los ideales evangélicos de la comunión fraterna y del servicio; vividos desde un movimiento eclesial de laicos. Abandonando sus familias y actividades comerciales, en el año 1233 se reunieron en las afueras de Florencia para vivir en fraternidad. En el origen de la Orden hay un grupo, no un solo fundador. La Orden no nace como una agregación de discípulos en torno al maestro fundador, sino que nace como un grupo de amigos; caso único en la historia de la vida religiosa. Así pues, al principio está la fraternidad. Los frailes Siervos de María: una comunidad... de hombres reunidos en el nombre del Señor, que se comprometen a dar testimonio del Evangelio en comunión fraterna y a estar al servicio de Dios y del hombre, inspirándose en María, Madre y Sierva del Señor. SU OBJETIVO ES EL SERVICIO: Servicio a Dios
Servicio a Santa María
PARA CONSEGUIR ESTE OBJETIVO:
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libres para compartir pobreza ¿ Puede tener sentido hacerse Siervo de María hoy? Yo desearía que los Siervos fuesen personas más insertas en el corazón del pueblo, en una relación existencial con la fe del pueblo, con su vida y sus esperanzas. Una presencia testimonial, de sencillez, de pobreza, de evangelización. Una presencia mariana como la de la Virgen en medio de la Comunidad Primitiva, que era una comunidad, pobre, perseguida. Una presencia sencilla, de animación evangélica, discreta, como fue siempre la presencia de la Orden en toda su Historia; sin grandes figuras, sin grandes santos, sin grandes intelectuales,... pero una presencia eficaz, viva, silenciosa, decisiva,... como la de María en medio de la Iglesia Primitiva. Me siento muy feliz de ser siervo de María. Muy feliz por muchas cosas, pero sobre todo por tres: En primer lugar, porque los Siete Santos, y la Orden en General, me transmitieron esa figura maravillosa, que es la figura de María. Si no hubiera sido por la Orden, ¡claro está!, La habría recibido de la Iglesia, porque la Virgen es una figura eclesial; pero no con aquella profundidad y riqueza, con aquel “privilegio” conque la tiene la Orden. Siempre estaré agradecido a los Siete Santos porque tuvieron esa intuición. En segundo lugar, por la extrema libertad de la Orden. Pienso que la caracterización de la Orden es la figura de la Virgen. Pero se puede ser ermitaño, monje, misionero, trabajador obrero, artista, intelectual, teólogo, ignorante, sabio,... se puede ser de todo en la Orden. Es la Orden más abierta, más libre. Cada uno puede tejer su vida de manera absolutamente nueva, original. La única figura central, el único eje es esa figura de la Virgen, en torno a la cual estamos todos unidos. Uno con sus libros, otro con sus sistemas de trabajo, otro con... en fin. Yo no creo que exista una Orden más libre. Por eso yo siempre he dicho que lo típico de la Orden es ser “atípica”, no tener una imposición. También la figura de la Virgen María es una figura libre y liberadora. Y en tercer lugar, porque nuestra Orden es un grupo pequeño, sencillo, reducido, humilde. No es demasiado conocido en el ámbito mundial, no tiene grandes figuras, escritores o teólogos, o cualquier otra cosa; y esto facilita que sea sencilla y, por lo tanto, le da un toque de humildad, de pequeñez, que es muy importante. FRAY CLODOVIS M. BOFF, OSM Todo hombre puede prometer, a Dios Padre, ser testimonio de Cristo y de su Evangelio, y hacer de su vida un servicio de amor a Dios y a todos ¡os hombres, inspirándose constantemente en María, Madre y Sierva del Señor. Con decisión libre y responsable, puede hacer voto de seguir a Cristo hasta la muerte en la castidad por el Reino, en la pobreza, en la obediencia; y vivir la comunión fraterna en la oración común, en la escucha de la Palabra de Dios, en la fracción del Pan de Vida, en el compartir bienes y aspiraciones según la regla de S. Agustín y las Constituciones de los Siervos de María para cumplir el precepto del amor y llegar a la caridad perfecta en el servicio al Señor a Santa María y todos los hombres. (de
la fórmula de profesión religiosa de los frailes Siervos
de María). |
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