Noticias de Lima

Queridos hermanos:

Para todos un saludo afectuosos.

En primer lugar, les agradezco montones por los gestos de solidaridad al enviar diversos mensajes a nuestro correo, entre esos pidiendo información. Aquí les relato:

Hemos vivido el terremoto en casa de las hermanas MMD (Manchay). Fuimos Bruno, Gustavo, Emiliano y yo. También fueron las hermanas de Magdalena. Estábamos celebrando los 15 años de profesión perpetua de Betty y durante la misa, al momento de la comunión inicia el movimiento sísmico. Pensamos que iba a pasar pronto, como estamos bien acostumbrados los chilenitos (¡por eso no agarramo' julepe!), pero el sismo siguió; algunas personas salieron al patio de la casa (terreno abierto) y se abrazaron esperando que pase; otros nos quedamos en el interior de la casa debajo del dintel de una de las puertas; mientras estábamos allí yo me fijaba en el reloj que está en una de las paredes y veíamos con terrible impresión como el sismo aumentaba de intensidad y no cesaba. Logré contar 2 minutos y me pareció algo más. Estábamos confiados de no sufrir peligro, pues la casa es sólo de un piso y con material bien firme. Allí estuvimos esperando ansiosos que pasara todo, y los demás afuera agarrándose entre ellos de pies y manos. Era increíble: el movimiento disminuyó su intensidad por algunos segundo y, sin detenerse del todo, recobró su intensidad.

Una vez pasado el sismo, nos reunimos en casa otra vez, algunas personas con voces temerosas y seguramente reflejando miedo en sus caras (estaba oscuro). De repente nos dimos cuenta que estábamos sin luz, quedamos en penumbras buscando velitas para ver algo; terminamos la misa encomendando nuestro pueblo peruano a las manos misericordiosas de Santa María. y luego buscamos radios a pilas para informarnos de todo: ¿epicentro?. Si éste pudo haber sido en el mar: ¡terror por un tsunami!; ¿víctimas, destrucción...? Al instante tomamos el teléfono para llamar a los familiares y también a las hermanas SMR: ¡imposible comunicarse, la las líneas totalmente repletas; había que esperar a tener tono. Finalmente ya pudimos comunicarnos: todos bien, gracias Dios. Pero la radio inmediatamente empezó a dar informaciones: 7, 5 grados, epicentro en la zona de Pisco y Chinchas; nos parecía todavía poco los 7, 5 grados en la escala de R. Y de hecho, hoy en las noticias del día se confirma 7, 8 grados en la misma escala. Una vez que ya estuvimos más tranquilos, llaman por teléfono a la Hna Betty diciéndole que había habido derrumbes en la carretera que va de Manchay a Lima: ¡Imposible salir de aquí!, dijimos. Y ¿ahora? ¿Qué haremos? Pues tendrán que aguantarnos por esta noche, dijimos a las Hermanas. Ellas sin problemas nos hospedaron en uno de los cuartos que está sobre el jardín de Infantes, a unos 100 del convento, dentro de predio. Pero, por la preocupación que teníamos de nuestra casa, llamamos a Paula y Wilder, un matrimonio amigo nuestro, para que fuera a ver cómo estaba todo, al mismo tiempo que le preguntábamos como fue todo en el barrio: Todos están en la calle, nos decían, esperando que no haya replicas; los niños a quienes el sismo sorprendió solitos en sus casa porque los papás estaban trabajando, en la calle lloraban y eran consolados por los vecinos: igual historia en Machay. Quedamos de hablar con Paula y Wilder dentro de 15 minutos una vez que ellos chequearan el estado de la casa por fuera al menos. Llamamos de vuelta y confirmaron que por fuera no se veía desmanes en la casa: ¡Uff! Menos mal, dijimos. Nos despedimos de Paula y Wilder agradeciendo su gentileza. Pero luego surgió la duda de la seguridad de la casa, porque como bien sabemos: a río revuelto... Así que llamamos a Luisa (nuestra dueña de casa) y su marido para que, por favor, vieran la posibilidad de que alguien se quedara en casa durante la noche. Hoy supimos que ambos vinieron a quedarse en nuestra casa: ¡Gracias a los dos! Bueno, luego de algunos festejos por el aniversario de la Hna, Betty, nos fuimos a dormir. Hoy, a las 06.30 de la mañana partimos para Lima, todo bien. Llegamos a casa, revisamos todo, sólo algunas cosas se habían caído de los armarios. Todo en buen estado. Y finalmente, atiné a llamar por teléfono al papá (mi papá) que ya se sentía y pensando de preguntar en Sta Teresita para saber noticias mías (me dijo); también llamé a Demetrio para decirle que estábamos bien; llamé a Juan que se encuentra en Oruro, me contestó Sebastián avisándole de nuestro estado.

En las cercanías del barrio, una persona murió por el derrumbe de una pared, es el hecho más terrible que lamentamos. Del resto, no hay otros peligros.

A todo esto, se desplegó una sin fin de medios para la correspondiente ayuda; ofrecimiento al gobierno peruano de colaboración externa… Lamentablemente, hay que esperar más resultados: hasta ahora más de 300 víctimas en la zona del epicentro; las carreteras imposibles de transitar para que los familiares luego pudieran llegar a sus lugares de origen; las ciudades cercanas al epicentro con muchos derrumbares; el gobierno decretó día de inspección logística de los Colegios, por tanto, hoy no se pasan clases.

Bueno, luego más noticias. Por favor, una oración por todos, especialmente lasa víctimas.

Ricardo.