Siervos de Maria

ORACIÓN

¿Puedes tu salir de casa?

Cuánto afán, cuánto afán.

Cuanta angustia por el pan perecedero, pan que cuando profundizas dentro de mi corazón en una oración constante con nuestra Madre del Cielo, jamás faltará. ¿Porque tanto miedo? ¿Porque tanta angustia? ¿Porque tanta ansiedad? Si estoy junto a ti, y no te has dado cuenta.

El mundo corre sin meta fija, el mundo corre con fatiga, con premura, de ver sus bolsillos vacíos hasta llegar a la orilla del precipicio y aun así al encontrarse en tanto peligro; solo sigue pensando en sus bolsillos vacíos. Es tanta la angustia, es tanta la tiniebla que solo el punto que se ve es un estómago vacío, que se enceguece tanto que no permite sentir que por la ausencia de un alma vacía, el estómago grita con premura el hambre que piensa que solo lo llena, que solo lo sacia el bolsillo lleno.

Es momento de pararse por un instante, de detenerte y mirar -no solo para el abismo- sino levantar vuestros ojos y mirar hacia el Cielo, aunque con miedo y angustia hay un Dios vivo que sacia aquel hambre del alma, inmediatamente se sana se llena el estómago vacío.

¿A dónde quieres salir corriendo? Si al salir corriendo fuera de casa solo te lleva a la profundidad de aquel precipicio con el estómago vacío, por qué no detenerte por un instante sin salir de casa aún y poder levantar vuestra mirada y trabajar por un alma llena alimentada de tanto amor, que así quedará estomago alimentado totalmente de aquel pan perecedero.

Al mirar hacia arriba ya no interesa los bolsillos llenos, sólo prima el corazón lleno de alegría que con la humilde oración estarás preparado para salir de casa llevando consigo fe, esperanza y caridad.

Beatríz Avila Tinoco