Siervos de Maria

ORACIÓN

¿Ha cambiado tu vida?

 El cambio de vida para la humanidad se generaliza siempre en el cambio de trabajo, en el cambio de casa… en cambios materiales que cuando llega el momento de no lograr ese cambio se cree que no hemos crecido; ahora bien, si pasamos a un paso más adentro donde del cambio de tener salud al cambio de la enfermedad cuánta incomodidad hay, cuánta irregularidad hay, que el sufrimiento aún es mayor. Cuando el cambio de lo superficial se da, se cree que es un brillo total. Si el cambio de estar bien a estar enfermo se cree que ya todo está mal, y en cambio, el cambio de la enfermedad a estar bien es todo gracias al resultado de lo material…. ¿Y a esto se le llama cambio de vida?.

La palabra vida proviene de la divinidad, divinidad que ha sido entregada a la humanidad para un crecimiento total dentro de la misma divinidad; y ese crecimiento de la divinidad en ti te lleva a una transformación donde jamás quedarás estático, siempre estarás creciendo más y más; donde jamás interviene aquello material, ni superficial que solo nos lleva a un estancamiento, que solo hace oxidar aquel tesoro maravilloso como es tu vida. Vida oxidada con un resultado de egoísmo, de desamor, de incomprensión, de falsedad, donde allí se palpa que hay un decrecimiento donde éste nos consume más en el miedo y en la ansiedad llegando al encerramiento de sí mismos ocasionándonos tanto dolor; donde nos podemos dar cuenta que la vida sigue igual, donde pese que hay cambio en lo material jamás a esto se le podrá llamar cambio de vida, sólo estancamiento total en el dolor.

Detengámonos por un instante a una invitación profunda en adentrarnos en qué es realmente la vida que proviene de Dios Padre para llegar a plenitud, donde al encontrarnos en y con la divinidad en la Palabra de Vida Eterna, en el comer Su Cuerpo y Su Santa Sangre, Eucaristía Viva; saboreando los santos Sacramentos dentro de nuestro ser, cuanto podríamos despertar ante aquel estancamiento y oxidación que lograrías uno solo en el Sagrado Corazón de Jesús y María, y a través de la oración, llegar al verdadero cambio de nuestra vida. Donde el resultado es estar dentro de Su Sagrado Corazón con nuestra Madre caminando en nuestro diario vivir, logrando un cambio mayor cada día más en un crecimiento de fe, en una vida mejor, descubriendo la divinidad en todo nuestro ser para luego encontrarla en la humanidad.

Y así la respuesta sería: ¡Sí, hoy mi vida ha cambiado!, porque siento a mi amado Jesús dentro de mí, como en aquel hermano que sufre tanto; por lo tanto Dios es vida en mí, como en aquel hermano que deja junto a mí.

Beatríz Avila Tinoco